Atrás, y atrás para encontrar no sé sabe qué dejaste en un momento supuestamente mejor,
Y al volver solo un vacio y un agujero negro y profundo, donde un aliento susurrante te dice y te lo vuelve a repetir...eres un fracaso.
Se te fue la olla, estás solo y no has sabido mantener nada, ni siquiera un lugar donde poder estar, ni si quiera una persona con la que poder hablar.
Y la voz se hace una cuerda dura y que te despelleja a la par que te ata en uno de tus tobillos para decirte que ya no vas a ninguna parte, que estás atado a ese agujero, que tu sin darte cuenta dejaste crecer, apoyado en tu fantasia, en tu ilusión y en tus ganas de evadirte.
Ya no queda nada, y ni si quiera esto, que en otros momentos era un buen comienzo, ahora es un simple estancamiento, lleno de miedo, recuerdos y dolor, acompañado de un agujero profundo que invita a saltar hacia el centro de la muerte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario