Y una y otra vez, ahora que de nuevo tenía que emigrar el dolor se le metía en los huesos, e inevitablemente se hacía un chequeo retroactivo, con es fijación en lo negativo del que está seguro que se ha equivocado mucho.
Sus relaciones, muchas y sin llegar a consolidar ninguna.
Su implicación en el trabajo, su dedicación: excesiva y sin resultados para sentirse contento. Todo lo había entregado, pensando que así, se conseguiría más. Y esto último, reflexivamente pero inconstantemente, aparecía como un refugio para huir, no se sabe de qué.
Su entrega a los demás: total, hasta el punto de olvidarse mucho de sus objetivos, hasta no tenerlos.
Y toda esa amalgama, le pasaba por la cabeza como los nubarrones que imaginaba y que ya conocía le esperaban en la Gran Bretaña.
Era una decisión tomada, pero no querida. Se cruzaba un sentimiento que mezclado con cierto pánico que da el reuma del miedo no atajado; el ayer y el hoy daban como consecuencia la profesia autocumplida.
O siemplemente mala suerte y mucha corrupción a su alrededor, unida a esa tendencia suya al aislamiento.
Acababa de repasar su currículo, y su vida le aparecía frente a sí, incoherente, demasiado azarosa; se había entregado a un objetivo que no tenía mucho que ver con su fortaleza interior, ni con su autoestima, y había ido rechazando, casi inconscientemente trabajos en los que tenía, sin querer, éxito.
Ese compromiso, era sin saberlo hasta ahora, una piedra atada a este tipo en el que se había convertido y que parecía que alguién había intentado tirar al río. Se la había desatado casi un año atras, y era tanto el peso de la costumbre de llevar la pesada piedra, que su vida de ligera, le parecía vacía.
En fin, se iba una vez más; dejando ahora atrás lo que antes no pensaba que sería definitivo. La decisión estaba tomada, pero no era deseada del todo, ahora que se convertiría en un hecho.
Este vagar entre la realidad, el deseo y las metiras, con sus respectivos miedos y dolores correspondientes, lo había dejado desecho; conciente de ello se quería rehacer, ya que el intento de perderse a sí mismo de una vez, había sido fallido. Él de ganarse, también.
Se iba con drama y sin él. Cosa que es imposible, pero como todo lo imposible, es más real que la mediocre verosimilitud.
Miguelito Bueno. Cruzando Cosas también
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