jueves, 14 de abril de 2016


LA MURALLA DEL DUELO

He construido fronteras que nada tienen que envidiar a la Gran Muralla China, para que todo lo tuyo quede del otro lado.
Y en un instante toda tú, te echas encima y me aplastas para luego acabar con una sonrisa tonta dibujada en mi boca.

A veces es peor, y desde un cajón, cualquier objeto se tira a mi yugular con las fauces de un león, y ni muralla ni na, el recuerdo me atrapa y en quietud, casi siempre muero desangrado.


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